Cuéntame una de narcoaudios.
Esa es la proposición editorial de Milenio
Diario: “Narcoaudios, suficientes para anular, dice Aureoles” El encabezado
se refiere a las pasadas elecciones del 13 de noviembre en el estado de Michoacán
y expone el dicho de un candidato perdedor, Silvano Aureoles, que redunda lo
expuesto con anterioridad por la candidata perdedora, Luisa María Calderón.
Como todo golpe bajo, de las
cañerías se diría en el siglo pasado, la información sobre la fuente de origen
queda velada.
El hecho es que como el
resultado electoral no les favoreció, los perdedores están decididos a echarlo
abajo, pasando por encima de la autoridad electoral y de los ciudadanos que
fueron a votar. Pero la maniobra deja ver la miseria política de quienes
prometieron un “México sin mentiras”, de “vocho, changarro y televisión” y de
“manos limpias”. Lo que revelan los narcoaudios es el fracaso rotundo de la
autoridad federal, de todas sus dependencias encargadas y/o dispuestas por
orden de la superioridad para combatir al crimen organizado, que han caído en
la desviación de un propósito legítimo y demandado por la ciudadanía, para
utilizarlo con fines netamente electorales y poselectorales. Y así ha sido
desde el origen de esta estrategia, la triste historia de un presidente
constitucional y su pleito personal con la legitimidad, es decir, su pleito con
las mayorías.
Es un total fracaso de
Felipe Calderón porque precisamente donde inició su principal acción de gobierno
resulta, según la filtración, que el crimen organizado tiene intervenidas las
elecciones. Para qué quieren más presupuesto en seguridad si a fin de cuentas
el crimen los puede derrotar (Y eso que no se está contabilizando otros
recursos federales que se pusieron a disposición de la hermana del presidente
Calderón. Toda una historia de peculado y nepotismo en espera de sus ocho
columnas)
Ya con la derrota a cuestas,
es cuando el gobierno panista exhibe parte del trabajo sucio que realizó
durante el proceso electoral o ¿acaso las grabaciones las produjo después de
las elecciones? Pues quiero suponer que las grabaciones son producto del
trabajo de inteligencia, de espionaje. Se trata de un caso de omisión por no
actuar en el momento del “descubrimiento” sonoro o es un montaje de los que
acostumbran los gobiernos surgidos del PAN. Un enredo muy de la casa
blanquiazul. Impunidad e impudicia, no tienen castigo y exhiben sus turbios
manejos.
Es en situaciones como esta
que la indefensión ciudadana frente al gobernante se hace escalofriante. Es
entonces que uno tiene que reconocer la necesidad de mecanismos como la
revocación del mandato para poner a raya a los gobernantes que abusan del
poder, pues la utilización de los narcoaudios tiene ese sello. Ahora resulta
que el joven Poiré pone el grito en el cielo por lo que sabe de Michoacán, él
que sí ha practicado el espionaje, pues a eso se dedicaba en el CISEN y se
seguirá dedicando desde el despacho de Gobernación
Salud y larga vida.
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